PROYECTO HUERTO COMUNITARIO DEHESA DEL BOYAL BARRIO DE SAN CRISTÓBAL DE LOS ÁNGELES.

huerto comunitario

1. ANTECEDENTES.

Históricamente, alrededor de todas las poblaciones y ciudades proliferaban numerosos huertos que abastecían de frutas y hortalizas frescas a sus habitantes, pero el desarrollo industrial y social unido a la expansión demográfica alrededor de las grandes ciudades y la gran especulación del suelo, hicieron desaparecer lo huertos existentes. Esto unido a las grandes extensiones de cultivo agroindustrial y la importación de productos desde otros países donde la mano de obra es más barata, han forzado el abandono de los pueblos y la migración a las ciudades, lo que supuso una pérdida de contacto con los valores medioambientales propios de las zonas rurales y el abandono de los pequeños huertos familiares. Esta iniciativa ciudadana pretende recuperar descampados y zonas ajardinadas descuidadas y abandonadas y que se conviertan en espacios de encuentro de los vecinos y vecinas para mejorar el aspecto, la estética del entorno y sirva a la vez como “escuela” para la concienciación de la población de la necesidad de cuidar el entorno posibilitando un desarrollo sostenible de los recursos con los que contamos.

Hablamos de una reivindicación histórica de los vecinos/as de los barrios y una inquietud de esta Asociación Vecinal desde hace tiempo para promover la creación de los huertos comunitarios como “puente” que facilite el conocimiento y relación entre diversidades, de población y culturas que facilite y mejore la convivencia.

En los últimos 4 años ha proliferado diferentes iniciativas de huertos escolares en los colegios del barrio de mayor o menor calado. Esto junto al efecto contagio debido al desarrollo de huertos comunitarios en el distrito llevo a que gente dispersa del barrio comenzara a llegar a la Asociación pidiendo el desarrollo de un proyecto de huerto comunitario. Además el proyecto de recuperación de zonas verdes “adopta un jardín” que se lleva desarrollando con distintas intervenciones en el barrio el último año y medio ha servido para mostrarnos el impacto comunitario y de conexión vecinal desde la puesta en valor por el cuidado del entorno propio y el embellecimiento del mismo.

Un proyecto intergeneracional e intercultural que ha servido de impulso a la creación de un grupo motor de vecinas que desde la Asociación de vecinos llevarán a cargo el  impulso y desarrollo de las acciones de nuestro huerto comunitario.

2. JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO.

Los espacios verdes comunitarios, ya sean más tipo jardines o más tipo huertos, son un instrumento que se ha mostrado eficiente a la hora de dar vida y recuperar para la vida ciudadana lugares abandonados, deteriorados que por su emplazamiento están  infrautilizados, etc. Asimismo, son un lugar natural y seguro para actividades recreativas en zonas urbanas donde hay pocos parques y pueden contribuir a mantener el aire puro en la ciudad. En nuestro caso, dado el emplazamiento propuesto para la puesta en marcha de esta iniciativa, está la puesta en valor de uno de los espacios excepcionales y de uso compartido del barrio y de los barrios limítrofes como es el parque forestal Dehesa del Boyal.

El parque de la Dehesa del boyal se abrió en el año 1973, con un estanque y un templete para la música. Tiene una superficie de más de 12 hectáreas. Es un parque de carácter  eminentemente forestal y es la zona verde de referencia en el barrio de San Cristóbal. El parque conserva de la época en que fue vivero, un pinar de 35.000 m2; el resto ha ido transformándose con el paso del tiempo y de las remodelaciones.

Conocido popularmente como el parque de los pinos o de las ardillas, este parque está ahora mismo en un proyecto de recuperación tanto a nivel físico como de una serie de acciones para la recuperación y asentamiento de actividades comunitarias dentro del mismo como es el espacio del Rincón del Ping-Pong, actividad con gran seguimiento y el espacio de calestenia y Strett Work Out del que hacen uso principalmente la juventud organizada a través de SK Bars.

parque 2          parque 1

La función que cumplen los espacios verdes en el desarrollo de los barrios es diversa como espacio de ocio, de convivencia y de intercambio, y resultan beneficiosos para la salud, para la calidad del aire, para la mejora de la calidad de vida de las personas. Pero si éstas se limitan a utilizar los espacios sin participar en su diseño, en su mantenimiento, en su cuidado, como viene ocurriendo hasta el momento, estos espacios terminan siendo mal usados por algunas personas que, de rebote “echan” a otras, o terminan siendo eriales, o basureros, en el mejor de los casos. Es evidente y demostrable, por otra parte, que la participación vecinal en la gestión de los espacios contribuye en gran manera al mantenimiento y buen uso de los mismos, favoreciendo y ejerciendo al tiempo una función educativa. El beneficio ambiental que se conseguirá con esto será el mantenimiento y buen uso de estos espacios verdes por parte de los propios vecinos y vecinas así como un mayor nivel de sensibilización medioambiental, especialmente entre los vecinos participantes, resultando además ejemplo de buena práctica y, por tanto, replicable en otros lugares.

Hoy en día son muchos los Ayuntamientos que ofrecen la posibilidad de disponer de una pequeña parcela de tierra para el cultivo de hortalizas en alguna de las modalidades de huerto urbano o de huerto de ocio. El Ayuntamiento de Madrid ha adquirido varios compromisos con la ciudadanía en este sentido, tanto a través del desarrollo de políticas de participación ciudadana en los Distritos, como las relativas al Área de Medio Ambiente y en especial en lo referente a la recuperación medioambiental de los espacios públicos, como los reflejados en los distintos Planes de Acción de la Agenda 21.

La puesta en marcha de la propuesta que recogemos en este documento nos brinda la oportunidad de promover proyectos de sensibilización medioambiental para el vecindario en un espacio urbano que, previsiblemente, estará infrautilizado, sobre todo a corto plazo dado el pendiente desarrollo urbanístico de la zona. Se trata de optimizar el uso del espacio promoviendo al tiempo la información, la sensibilización ecológica como herramientas y la implicación activa y consciente de la población en la conservación y el cuidado del entorno urbano al tiempo que generamos espacios para la convivencia intergeneracional, intercultural, etc.)

Con el huerto comunitario podemos trabajar, entre otras cuestiones, en:

1. Fomentar la reflexión y la implicación ciudadana en el desarrollo sostenible

a) Acercar al huerto y a sus participantes otras problemáticas relacionadas con la sostenibilidad.

b) Difundir la actividad como buena práctica de sostenibilidad y participación.

2. Incrementar las prácticas de sostenibilidad:

a) Aumentar el conocimiento del entorno natural.

b) Desarrollar actitudes y aptitudes hacia la sostenibilidad.

c) Conocer las prácticas agroecológicas.

d) Sensibilizar sobre el uso del agua

3. Mejorar nuestro entorno.

a) Aumentar el interés y la responsabilidad por el buen uso y mantenimiento de las zonas verdes del barrio.

b) Cuidar y mantener la zona recuperada.

c) Desarrollar la responsabilidad hacia el cuidado de lo público.

4. Mejorar las relaciones entre los vecinos

a) Abrir un espacio práctico de relaciones intergeneracionales e interculturales abierto a inclusión de todas las diversidades, como las funcionales.

b) Tener aprendizajes cruzados.

c) Aprender a cogestionar un espacio.

d) Desarrollar actitudes para una convivencia armónica.

5. Aumentar las habilidades para la participación

a) Organizar actividades de manera colectiva

b) Desarrollar aptitudes para participar en otros ámbitos de la vida.

3. OBJETIVOS.

Objetivo principal:

Promover la participación de la población en la recuperación y mantenimiento de una agricultura ecológica respetuosa con el medioambiente, creando al mismo tiempo una alternativa de encuentro comunitario donde la idea de desarrollo sostenible sea una realidad.

Objetivos específicos:

La creación de un espacio verde respetuoso con el medioambiente, aumentando el reconocimiento y el respeto de lo público como un espacio de participación ciudadana.

Aproximación de la cultura agrícola rural a la ciudad, estableciendo a su alrededor espacios formativos

La creación de alternativas de ocio saludable,  promovidas por los ciudadanos que tengan en cuenta la diversidad poblacional del territorio.

Crear un espacio en el que desarrollar la creatividad,  a través de un grupo estable que transmita el conocimiento y las experiencias intergeneracionales e interculturales, con la  implicación de la personas mayores con interés en el proyecto, proyecto con una vocación didáctica.

Promover el uso de energías limpias, el reciclaje y compostaje y prácticas respetuosas con el medio, incentivando el compromiso personal ante los problemas medioambientales.

Tejer una red de usuarios y recursos colaboradores en torno al proyecto del Huerto (AMPAs, Centros Escolares, Asociaciones, Centros de Salud Mental…)

4. UBICACIÓN DEL PROYECTO.

(Parcela asignada en el BOCM nº 46 de 23 de Febrero de 2018.)

parcela huerto

5. DISEÑO DEL PROYECTO.

El huerto estará rodeado parcialmente por un seto de plantas aromáticas, con el fin de frenar la intensidad del viento y como sistema de control de plagas. En un principio dispondrá de varios bancales para facilitar la rotación anual o estacional de los cultivos. Además, un bancal de plantas aromáticas, una compostera, un depósito de agua móvil y arbolado, donde se ubicará una zona de estancia, así como una caseta para guardar los utensilios necesarios para el mantenimiento de las tareas hortícolas. El sistema de cultivo será por caballones y bancales, la técnica de riego será por goteo en conexión con el depósito de agua, o la red general de agua disponible, si es que existe.

Este diseño se aterrizará sobre plano una vez en el espacio y asegurado fehacientemente el emplazamiento, ya que en la semana previa a la entrega del proyecto se ha cambiado el mismo tres veces. Esto nos ha hecho imposible entregar un proyecto más detallado y sobre plano en este punto. Para el desarrollo de esta distribución contaremos con  asesoramientos de expertos.

6. DESARROLLO DEL PROYECTO.

Como corresponde a un proyecto vinculado a una asociación vecinal, la metodología a desarrollar debe tomar como eje principal la participación, sin olvidar por ello unos criterios de eficiencia y sostenibilidad.

La asociación vecinal asume como entidad la responsabilidad última del desarrollo del proyecto, si bien el objetivo es ir incorporando al proyecto tanto a vecinos y vecinas a nivel individual como recabando la colaboración y el apoyo de las entidades y dispositivos existentes en el distrito. En este sentido, cabe insistir en que el proyecto se concibe en buena medida como una oportunidad para el encuentro entre las diferentes generaciones de vecinos y vecinas del barrio: un proyecto compartido por sectores de la tercera edad, para lo que se buscará la implicación de los centros de mayores más cercano, niños y niñas principalmente a través de la implicación de la comunidad educativa y de los proyectos que trabajan con la infancia y de lo sectores juveniles, centro que trabajan con la salud mental y su recuperación, así como de entidades y colectivos ecologistas y medioambientales de Villaverde.

En un primer momento, se realizarán acciones de difusión de la idea y discusión del proyecto: cine forums, talleres, reuniones, etc. a partir de los que se constituirá un primer grupo promotor apoyado en la estructura de la asociación vecinal.

Este grupo se encargará de ir concretando los detalles del proyecto y de organizar las primeras actividades destinadas a ponerlo en marcha propiamente dicho: talleres formativos, diseño participado del huerto, redacción de las normas de funcionamiento, organización de las tareas, difusión y contacto con otras realidades del similares.

Talleres formativos: con el fin de garantizar el mínimo de formación necesaria a los dinamizadores del proyecto que formen parte del grupo promotor se organizarán sesiones formativas en colaboración con los servicios municipales, así como con asociaciones y cooperativas de especialistas.

Diseño participado del huerto: una vez adquiridas las nociones básicas necesarias y con la participación de especialistas y personal cualificado, las personas interesadas en esta primera fase del proyecto diseñarán en común la distribución de las parcelas, los cultivos, caminos, zonas recreativas, etc. Del mismo modo, y dentro del respeto a los límites y objetivos que marca el proyecto, los participantes definirán unas normas comunes de funcionamiento.

Organización de las tareas: las tareas comunes propias del mantenimiento físico del huerto comunitario serán organizadas a partir de reuniones y talleres organizados desde la Asociación Vecinal y en la que podrán tomar parte todas las personas relacionadas con el proyecto que lo deseen.

Difusión: desde el primer momento se buscará la colaboración de las entidades del barrio, de los usuarios de determinados recursos y servicios y de la comunidad educativa. Para ello se utilizaran las redes comunicativas de la Asociación y colaboradores: Redes sociales, Blog, Medios de comunicación locales, cartelería y boca a boca.

Contacto con otras realidades similares: desde la AV La Unidad de San Cristóbal consideramos que este tipo de proyectos deben entrar en contacto entre sí para superar excesivos localismos, reforzarse, aprender y optimizar recursos.

7. POBLACIÓN DESTINATARIA:

La población destinataria son toda la vecindad de San Cristóbal y Villaverde Bajo. Se va a prestar especial atención a la incorporación de la diversidad en el proyecto, puesta en marcha y desarrollo del mismo: interculturalidad, intergeneracionalidad, diversidad funcional… Para ello, a parte de contar con la vecindad, se contará con proyectos y   recursos para que colaboren con el espacio.

8. COMPROMISOS DEL PROYECTO

Para que el proyecto del huerto urbano, sea una iniciativa con continuidad en el tiempo, se precisa del compromiso general de quienes integren el grupo de trabajo.

Este grupo estará abierto a todas las personas interesadas y su funcionamiento estará condicionado a unas normas básicas de obligado cumplimiento por parte de los participantes para que el proyecto pueda ser viable.

Los vecinos y vecinas se encargarán de cultivar el terreno cedido para el huerto con la diligencia de un buen agricultor, cuidarán y realizarán las reparaciones ordinarias sin derecho a exigir indemnización alguna durante el tiempo en que se participe en el proyecto.

Será obligación de los participantes el mantener el huerto limpio, así como los accesos y perímetro del mismo y las condiciones de cultivo adecuadas durante todo el año. Los usuarios de estos espacios públicos se comprometen a abandonar los mismos si el Ayuntamiento precisará la ocupación y el desarrollo de estas parcelas.

El huerto se dedicará exclusivamente a actividades agrícolas para la obtención de hortalizas, frutos y flores. No se plantarán árboles que den sombra, pero sí se respetarán los ya existentes, realzándolos o podándolos si fuera necesario.

No se cultivarán en ningún caso, plantas degradantes del suelo, ni plantas psicotrópicas y/o prohibidas por ley. Todas las plantas estarán adaptadas a la climatología de la zona y serán de bajo consumo hídrico. No se podrá hacer uso de productos herbicidas, plaguicidas y abonos químicos para que el respeto al medioambiente no se vea alterado.

No se podrá realizar ningún tipo de obra o edificación en la parcela objeto de concesión, que no sean las propias para la guarda de las herramientas y utensilios de tipo manual que favorezcan la conservación y mantenimiento de la misma.

Los productos obtenidos de los huertos no podrán ser objeto de comercio, entendiendo que están destinados al consumo familiar.

Los usuarios de los huertos participarán en los diferentes proyectos de colaboración con otras entidades que se programen desde el Ayuntamiento.

En el huerto se permitirán visitas y se llevarán a cabo proyectos con grupos escolares con la finalidad de divulgar las prácticas de cultivo tradicional. En el barrio se han puesto en marcha huertos escolares en el C.E.I.P. Ramón Gómez de la Serna, en el C.E.I.P Azorín y en el C.E.I.P Sagunto; con estos objetivos anteriormente citados y con el compromiso de profesores, alumnos y AMPAs del Centro.

Esto anterior se repetirá con otros Centro y Recursos sociales que demanden algún tipo de actuación y actividades en el huerto, ya que entendemos el huerto como una herramienta para el desarrollo personal y grupal desde el punto de vista psicosocial (mayores, salud mental, proyectos con jóvenes, etc…)

Por último queremos resaltar la intencionalidad de crear un proyecto abierto a la colaboración de quien se persone y esté de acuerdo en las líneas anteriores.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo y el respaldo de la Asociación de Vecinos La Unidad de San Cristóbal de los Ángeles (quien se presenta al gestión del mismo), la de la Asociación de Vecinos La Unidad Este de Villaverde (Villaverde Bajo), el grupo motor del Centro de Iniciativas Vecinales y Desarrollo San Cristóbal/Villaverde y otras entidades y vecinas del entorno, así como el impulso de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), a través de la cual se pretende incluir el huerto comunitario del barrio de San Cristóbal de los Ángeles en la Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid.

9. EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO

Se realizará un taller de evaluación participativa del proyecto donde se construirán colectivamente los indicadores. Se utilizarán indicadores que permitan medir y valorar cuál es la situación de partida, la situación actual, y la situación previsible en relación con la propuesta. Aunque se pueden usar índices de lo que hay, proponemos la construcción de indicadores alternativos que estén apoyados en procesos participativos. Lo que nos interesa no es comparar cada proceso con otros (siempre difícil), sino comparar un antes y un después del mismo, y mejor si la evaluación puede ser continua.

Los aspectos que valoraremos son:

Los resultados, consecución de objetivos a corto, medio y largo plazo. El proceso y método de trabajo (adecuación de las técnicas a los objetivos) La producción de conocimiento útil para la comunidad y los implicados. La implicación de la población en el proceso y en la programación de las acciones (participación).

El monitoreo es un sistema por el que podemos prever la rectificación que seguramente tendremos que hacer. Es casi imposible que coincidan los planes con las realizaciones prácticas, pues siempre hay imprevistos que nos van a obligar a hacer improvisaciones. Estas rectificaciones también se pueden hacer con sistemas participativos si están previstos, con mecanismos democráticos y participativos.

PORTADA DOSSIER

NIF: G79114336     TFNO: 917984091

Correo electrónico: launidadsancristobal@gmail.com

C/ ROCAFORT, 5 28021 MADRID.

Blog:avsancristobal.wordpress.com

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