Historia del Movimiento Vecinal: pasado, presente y futuro.

Recogemos en esta noticia una entrevista publicada en la revista de la Asociación de Vecinos de Orcasitas de junio del 2008.

Entrevista a Nacho Murgui. Presidente FRAVM.

Nació en el 72 y es un chico del barrio de Adelfas. Es el joven presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid. Tiene el reto de renovar, impulsar y modernizar las Asociaciones de Vecinos. Transmite ilusión y honestidad. Animo Nacho!

P: ¿Que es la FRAVM?

R: Es la organización de la que se dotaron las asociaciones vecinales para tener más fuerza y mayor incidencia social. Es una organización social y política, pero no un partido político. Nace del acuerdo entre distintos componentes de base de un movimiento plural, asambleario... y por lo tanto da cuenta (o debe darla) de ese carácter.

Como federación se trata de un organismo descentralizado y democrático. Cuenta con unos órganos de dirección, es decir, no solo es una coordinadora, pero se organiza de abajo a arriba y el máximo órgano es la asamblea.

La FRAVM es un espacio de coordinación, pero también una instancia de dirección del movimiento ciudadano. Esto tiene una serie de implicaciones.

En la FRAVM tomamos decisiones que afectan al conjunto del movimiento, por eso es muy importante que las asociaciones participen en los distintos niveles de la organización: la junta directiva por supuesto, pero también en las comisiones de trabajo, las asambleas sectoriales y las asambleas ordinarias generales.

De esta forma, el espacio entre las asociaciones de base y los órganos de dirección será menor y las decisiones que se tomen responderán mejor a las necesidades del conjunto del movimiento.

La FRAVM es entonces un espacio de encuentro, coordinación y dirección del movimiento ciudadano para lograr un mayor grado de interlocución con las instituciones y también una mayor capacidad de movilización conjunta de las asociaciones.

P:¿Para qué sirven las Asociaciones de Vecinos en el siglo XXI?

R: Yo creo que, en lo esencial, para lo mismo que han servido en el siglo XX, pero obviamente, esa esencia tendrá que ir adoptando las formas adecuadas.

La asociaciones de vecinos son una creación de un sector de la sociedad que en un determinado momento histórico busca su lugar en el contexto de un modelo sociopolítico que, obviamente, le viene estrecho. Tiene entonces que forzar el marco de derechos y libertades e incluso contribuir a un cambio sustancial del modelo.

Forma parte, a pesar de su carácter interclasista, de la conquista de los trabajadores de su lugar en la ciudad y de la extensión de la ciudadanía como marco de derechos y libertades.

Hoy, siguen surgiendo en nuestros barrios y municipios multitud de figuras sociales para las que el marco es aun estrecho. Gente que viene de lejos a buscar unas condiciones de vida dignas, que desarrollan una actividad cultural que no tiene cabida en los circuitos institucionales o comerciales y que llegan a barrios que siguen sufriendo la falta de equipamientos y de canales de participación democrática, entre otras muchas carencias.

Las asociaciones de vecinos sirven para pelear desde lo más cercano (el barrio, el día a día) por extender y profundizar el marco de derechos y libertades que conforma la condición ciudadana, para construir una ciudad en la que quepamos todos y todas, para defender los derechos de todos y todas de los negocios de unos cuantos.

P: Eres el presidente más joven de la historia de la FRAVM ¿Que hace falta para que los jóvenes participen en las asociaciones?. Danos alguna clave.

R: No tengo la clave. Pienso que el proceso es largo, que pasa por cambiar el concepto de vecino” al que representamos.

EI barrio ha cambiado, su población se ha hecho más diversa y por tanto las inquietudes del vecindario también. La zona verde, el centro de salud, el semáforo… son problemas que nos afectan a todos y a todas y que deben seguir formando parte de nuestro repertorio.

Pero también los derechos de los inmigrantes, es decir, de buena parte del vecindario, o la apuesta por un modelo de movilidad más sostenible y opciones de ocio que escapen de la lógica comercial e institucional, que pasen por modelos de autogestión del ocio y la actividad cultural, los espacios autogestionados,... la adopción de cuestiones como la seguridad alimentaria, el uso social de la tecnología,... creo que pasa por que seamos capaces de establecer alianzas con otros movimientos de carácter mas sectorial y con las nuevas figuras sociales que aun no han encontrado formas de expresión y de organización propias, pero que desde luego, tienen necesidades y anhelos. A partir de ahí ir adoptando nuevos temas relacionados con los intereses de los diversos sectores que conforman el barrio e integrando a gente en las actividades de las asociaciones. Quizá alguna de las claves seria la curiosidad por lo que está pasando a nuestro alrededor.

P: ¿Que le falta a Madrid para ser la ciudad de todos?

R: Le faltan muchas cosas. En primer lugar, recursos para que tengamos garantizado el ejercicio del derecho a una sanidad digna, a una educación laica y de calidad, a la participación (locales para reunirse, canales de participación adecuados, etc.).

Le falta un modelo de verdadera participación ciudadana; una administración más cercana al vecindario, más competencias y recursos para las juntas municipales y, sobre todo, Ie falta una estructura, no solo institucional, que haga de la democracia algo más que un mero procedimiento para la elección del gobierno.

P: ¿Cómo se ve a Orcasitas desde otros barrios?

R: En el ámbito del movimiento vecinal Orcasitas sigue siendo un símbolo, y que aún mantiene, como se está demostrando, una importante capacidad de movilización. Creo que cuando hablamos de la necesidad de renovar el movimiento, de adaptarlo para integrar a gente nueva, a sectores que hasta ahora no han participado en él, experiencias como la de Orcasitas son fundamentales.

No solo por el papel que han desempeñado históricamente, sino por el ejemplo que siguen encarnando.

P: ¿Hacia dónde te gustaría que fuera el movimiento vecinal?

R: Pues, como decía antes, creo que el movimiento vecinal debería lograr constituirse en una referencia y un instrumento útil para todos aquellos que quieren hacer de esta ciudad su espacio, pero entendiendo que debe ser un espacio de todos y todas. Es decir, para aquellos que necesitan y quieren trabajar para conquistar su sitio, sus derechos y entienden que esto está ligado a los derechos de los demás.

Un instrumento de la sociedad para profundizar y extender la democracia y los derechos, y para transformar la sociedad. Creo que además, la forma del movimiento vecinal debe ser coherente con el fondo, y mantener y desarrollar su carácter asambleario, descentralizado y de base.

Tendrá que dar cabida a temáticas que han ido tomando importancia a lo largo de los últimos 30 años: el medio ambiente, los derechos de la mujer, los derechos de las minorías culturales, de los jóvenes, de las distintas opciones sexuales…

Entiendo que el movimiento vecinal deberá ir de la mano con otros movimientos, dialogar con ellos, aportar aprender de ellos, ser capaz de establecer alianzas que nos fortalezcan… todo ello sin olvidar lo que hemos sido y lo que somos.

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